¿Por qué la Iglesia se inmiscuye en los temas sociales de nuestro tiempo? Porque es constitutivo de su misión: dar respuestas concretas en la búsqueda de una sociedad verdaderamente humana en todos sus niveles que garantiza el respeto de la persona y sus derechos… Siempre a la luz del Evangelio y la Tradición de la Iglesia. El papa León XIII es considerado el iniciador de la Doctrina Social de la Iglesia como tal a partir de su encíclica Rerum novarum sobre la situación de los obreros, publicada el 15 de mayo de 1891.

Teniendo en cuenta los problemas sociales de aquella época, la doctrina magisterial afirmaba que no podían resolverse eludiendo las orientaciones de la Iglesia, es decir al margen de ella. El Santo Padre tiene la responsabilidad de intervenir en la cuestión social rechazando el socialismo como auténtica solución (RN 12).

Confiadamente y con pleno derecho nuestro, atacamos la cuestión, por cuanto se trata de un problema cuya solución aceptable sería verdaderamente nula si no se buscara bajo los auspicios de la religión y de la Iglesia. Y, estando principalmente en nuestras manos la defensa de la religión y la administración de aquellas cosas que están bajo la potestad de la Iglesia, Nos estimaríamos que, permaneciendo en silencio, faltábamos a nuestro deber. Sin duda que esta grave cuestión pide también la contribución y el esfuerzo de los demás; queremos decir de los gobernantes, de los señores y ricos, y, finalmente, de los mismos por quienes se lucha, de los proletarios; pero afirmamos, sin temor a equivocarnos, que serán inútiles y vanos los intentos de los hombres si se da de lado a la Iglesia. En efecto, es la Iglesia la que saca del Evangelio las enseñanzas en virtud de las cuales se puede resolver por completo el conflicto, o, limando sus asperezas, hacerlo más soportable; ella es la que trata no sólo de instruir la inteligencia, sino también de encauzar la vida y las costumbres de cada uno con sus preceptos; ella la que mejora la situación de los proletarios con muchas utilísimas instituciones; ella la que quiere y desea ardientemente que los pensamientos y las fuerzas de todos los órdenes sociales se alíen con la finalidad de mirar por el bien de la causa obrera de la mejor manera posible, y estima que a tal fin deben orientarse, si bien con justicia y moderación, las mismas leyes y la autoridad del Estado.