Conferencia Episcopal



Creo en la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana… y perseguida. Los cristianos somos herederos de una Gran Historia no exenta del fenómeno de la persecución. Suele coincidir este hecho en ambientes totalitarios y dictatoriales donde el culto a Dios y todo lo que dimana de éste busca ser borrado.

Parece ser que actualmente el cuius regio, eius religio se sigue dando en aquellos estados en los que el representante público de turno, y la ideología que impone, hace de su particular forma de pensar la religión de todos, vulnerando derechos inalienables tan fundamentales como el de libertad religiosa. La imposición del pensamiento único, además de ser ilegal, es una pobreza para el pueblo.

Con la pasividad, la permisividad, la negligencia, la falta de determinación… los poderes públicos se hacen cómplices de los que odian y persiguen a los cristianos, al no buscar el bien común de sus conciudadanos que profesan la fe cristiana y al no protegerlos con el peso del estado de derecho.

El 3 de junio de 2011, la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana emitía un comunicado ante los ataques a imágenes religiosas en diferentes lugares del país. En España están germinando agresiones de este tipo no sólo en imágenes religiosas, sino en las iglesias, profanaciones de sagrarios, agresiones verbales, boicoteos en las manifestaciones públicas como procesiones, manipulación en las informaciones  manejadas por medios de comunicación…

Sin embargo, la historia nos recuerda, una vez más, que los cristianos refuerzan su fe y su testimonio en tiempos de persecución.

1.- Los Obispos que conformamos la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana manifestamos nuestra consternación y firme repudio ante los ataques infringidos a la Imagen de la Divina Pastora y a otras sagradas y veneradas imágenes en diversos lugares de nuestro país.

2.- Estos ataques, vienen a añadirse a otros hechos semejantes, ocurridos en los últimos años, en contra de personas, lugares y símbolos católicos y de otras denominaciones cristianas. Tales acciones vulneran el sentimiento católico de la mayoría del pueblo venezolano, desdicen del espíritu de respeto, tolerancia o afecto hacia lo religioso que es tradicional entre nosotros, atentan contra la convivencia pacífica, inciden negativamente en el clima de la seguridad ciudadana, y ponen en peligro el disfrute del derecho fundamental a la libertad religiosa y de conciencia consagrado en nuestra Constitución.

3.- En consecuencia, instamos a los organismos competentes a adelantar con diligencia las investigaciones pertinentes que lleven a esclarecer las causas e identificar y sancionar a los responsables de estos hechos, como muestra de lucha contra la impunidad y testimonio eficaz de vigencia del Estado de derecho. En efecto, es obligación de las autoridades y poderes del Estado proteger y promover el derecho a la libertad religiosa y los otros derechos inviolables del ser humano.

4.- Expresamos a todo el pueblo de Dios y, en particular, al pueblo larense y yaracuyano, nuestra oración y solidaridad ante estos lamentables e inadmisibles hechos vandálicos, y saludamos sus testimonios de fervor y veneración, de identidad religiosa y cultural, como muestras de su espíritu de libertad y reconciliación.

5.- Rechazamos, al mismo tiempo, la utilización reiterada del lenguaje, imágenes u otros símbolos religiosos, con fines comerciales, políticos o ideológicos, ajenos por principio a su naturaleza y finalidad.

6. – Reiteramos el firme compromiso de todos los miembros de la Iglesia católica en trabajar con la fuerza y la gracia de Jesús, Príncipe de la Paz, y con la ayuda de Nuestra Madre Santísima de Coromoto, para que ninguna persona o grupo religioso sea coaccionado o atemorizado ni vea limitadas o impedidas la profesión pública o la enseñanza de su fe.

7. Invitamos a todos los sectores de la sociedad y en particular a sus dirigentes a trabajar juntos para que la violencia y la intolerancia desaparezcan de los espíritus y de los corazones y cedan el paso a la concordia y al diálogo entre todos los ciudadanos, sin importar cuál sea su origen, raza o credo religioso y tomando en cuenta simplemente nuestra común condición de personas llamadas a vivir fraternamente como hijos de un mismo Padre.


En el 40º aniversario de la Encíclica Populorum progressio de Pablo VI  y del 20º de la Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II, la Conferencia Episcopal Española publicó una Exhortación Pastoral titulada “Para que tengan vida en abundancia”. Este documento señala algunas prioridades a tener en cuenta en nuestra situación actual. Aunque el texto que se publica a continuación se centra en la verdadera defición de desarrollo, en la riqueza de la Doctrina Social de la Iglesia como patrimonio también de la humanidad y la misión del cristiano como altavoz de sus criterios y enseñanzas.

3. Sentimos un agradecimiento por el pasado. La Iglesia, ya desde sus orígenes, siguiendo la enseñanza de la Palabra de Dios y, después, de los Santos Padres, desarrolló y puso en práctica su doctrina social. También en nuestros días anticipó su mirada hacia la globalización del mundo contemporáneo, mucho antes de que gran parte de la sociedad tomara conciencia de la magnitud del fenómeno de la mundialización y la globalización, fruto de los movimientos económicos, sociales, políticos y culturales de la humanidad.

4. ¿Cómo no recordar de manera agradecida la preciosa definición de Pablo VI sobre el «verdadero desarrollo»? «Es el paso, para cada uno y para todos de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas». Pero el desarrollo —añade el Papa— no se reduce a un simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, que debe promover a todos los hombres y a todo el hombre; debe ayudar a pasar de situaciones menos humanas (como son) las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Menos humanas: las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. Más humanas: el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura. Más humanas también: el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperación en el bien común, la voluntad de paz. Más humanas todavía: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres.

5. La Enseñanza Social de la Iglesia, desde la publicación de la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891) hasta la publicación de Deus Caritas est de nuestros días, ha seguido un proceso de evolución significativo y esperanzador: si el punto de partida fue la cuestión obrera, luego se pasó a la cuestión social y ahora se aborda la cuestión mundial. El Concilio Vaticano II asumió esta enseñanza social y la situó en el conjunto de la doctrina y de la acción pastoral de la Iglesia en el mundo, justamente en uno de sus documentos más emblemáticos como es la Constitución pastoral Gaudium et Spes (1965). Los documentos posteriores al Concilio han elaborado una doctrina social encaminada a dar respuesta a la complejidad de la cuestión mundial.

6. El conjunto de esta doctrina social constituye un patrimonio de gran valor para la Iglesia y su misión en el mundo y, a la vez, ofrece una esperanza para toda la sociedad. Como dijo Juan Pablo II: es un corpus doctrinal renovado, que se va articulando a medida que la Iglesia, en la plenitud de la Palabra revelada por Jesucristo y mediante la asistencia del Espíritu Santo (cf. Jn 14, 16.26; 16, 13-15), lee los hechos según se desenvuelven en el curso de la historia.

Por este motivo, hacemos una llamada a cada uno de los cristianos y a todas las comunidades de la Iglesia que peregrina en España, para que sean altavoces vivos que den a conocer los principios, criterios y directrices de la enseñanza social de la Iglesia. Urgimos también a que los estudiantes de Teología y los candidatos al sacerdocio conozcan bien esta Doctrina, y a que las Facultades de Teología y los Institutos Superiores de Ciencias Religiosas actúen específicamente en su estudio y difusión. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia puede ser un excelente instrumento para ello.

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El 5 de julio de 2010 publicó la Conferencia Episcopal Española esta nota informativa ante la entrada en vigor de la nueva Ley del aborto. Más claro el agua: ¡INTOLERANCIA ANTE EL ABORTO!

Hoy entra en vigor la nueva Ley del  aborto. Es necesario recordar que se trata de una ley objetivamente incompatible con la recta conciencia moral -en particular, la católica- ya que, desde el punto de vista ético, empeora la legislación vigente por los siguientes motivos fundamentales. Primero, y sobre todo, porque considera la eliminación de la vida de los que van a nacer como un derecho de la gestante durante las primeras catorce semanas del embarazo, dejando prácticamente sin protección alguna esas  vidas humanas, justo en  el tiempo en el que se producen la gran mayo ría de los abortos. En segundo lugar, porque establece un concepto de salud tan ambiguo que equivale a la introducción de las llamadas indicaciones social y eugenésica como justificación legal del aborto. En tercer lugar, porque impone en el sistema educativo obligatorio la ideología abortista y “de género”.

Estos y otros motivos han sido explicados por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal en su Declaración de 17 de junio de 2009, que la Asamblea Plenaria hizo expresamente suya en el comunicado final del 27 de noviembre de 2009. Los obispos concluyen la Declaración con las siguientes palabras: “Hablamos precisamente en favor de quienes tienen derecho a nacer y a ser acogidos por sus padres con amor; hablamos en favor de las madres, que tienen derecho a recibir el apoyo social y estatal necesario para evitar convertirse en víctimas del aborto; hablamos en favor de la libertad de los padres y de las escuelas que colaboran con ellos para dar a sus hijos una formación afectiva y sexual de acuerdo con unas convicciones morales que los preparen de verdad para ser padres y acoger el don de la vida; hablamos en favor de una sociedad que tiene derecho a contar con leyes justas que no confundan la injusticia con el derecho”.

Otros documentos de la CEE sobre el aborto:

– Declaración de la Comisión Permanente sobre el Anteproyecto de “Ley del aborto”: atentar contra la vida de los que van a nacer convertido en “derecho” (17/06/2009)

– Nota de prensa final de la XCIV Asamblea Plenaria (27/11/2009)


Hoy mismo ha querido hacer público la Santa Sede  el mensaje enviado por el papa Benedicto XVI al Arzobispo de Malinas-Bruselas y Presidente de la Conferencia Episcopal Belga, Mons. André J. Léonard, con motivo de los desproporcionados registros efectuados por las autoridades judiciales  y fuerzas policiales de aquel país en el arzobispado y la catedral.

Esta investigación se está llevando a cabo en un marco de presuntos abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero belga.

A mi querido Hermano, Mons. André Joseph Léonard, Arzobispo de Malinas-Bruselas, Presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica.

Deseo expresarle, querido Hermano en el Episcopado, así como a todos los Obispos de Bélgica, mi proximidad y mi solidaridad en este momento de tristeza, en el que, con ciertas maneras sorprendentes y deplorables, se han realizado las investigaciones incluso en la catedral de Malinas y en los locales donde el Episcopado belga estaba reunido en Sesión plenaria. Durante esta reunión, debían tratarse, entre otros, aspectos relacionados con el abuso a menores por parte de miembros del clero. Yo mismo he repetido en numerosas ocasiones que estos graves hechos deben ser tratados por el orden civil y por el orden canónico en el respeto recíproco de la especificidad y de la autonomía de cada uno. En este sentido, deseo que la justicia siga su curso garantizando el derecho de las personas y las instituciones, en el respeto a las víctimas, en el reconocimiento sin prejuicios de los que se comprometen a colaborar con ella y en el rechazo de todo lo que pudiera oscurecer los nobles deberes que le son asignados.

Le garantizo que acompaño cada día en la oración el camino de la Iglesia en Bélgica, le envío de buen grato una afectuosa Bendición apostólica.

Ciudad del Vaticano, 27 de junio de 2010

BENEDICTUS PP. XVI

Más información en los siguientes enlaces:

– Comunicado oficial de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
– Artículo publicado en Zenit.


El pasado miércoles 23 de junio la CCXVI Comisión Permanente de  la Conferencia Episcopal Española daba a conocer una declaración sobre la exposición de los símbolos cristianos. No es la única voz, sino que está en sintonía con otras Conferencias e instituciones de toda Europa a la espera de la resolución de la Corte europea sobre el crucifijo.

Algunas ideas importantes de esta declaración:

Gracias precisamente al cristianismo, Europa ha sabido afirmar la autonomía de los campos espiritual y temporal y abrirse al principio de la libertad religiosa, respetando tanto los derechos de los creyentes como de los no creyentes.

La presencia de símbolos religiosos cristianos en los ámbitos públicos, en particular la presencia de la cruz, refleja el sentimiento religioso de los cristianos de todas las confesiones y no pretende excluir a nadie. Al contrario, es expresión de una tradición a la que todos reconocen un gran valor y un gran papel catalizador en el diálogo entre personas de buena voluntad y como sostén para los que sufren y los necesitados, sin distinción de fe, raza o nación.

En la cultura y en la tradición religiosa cristianas, la cruz representa la salvación y la libertad de la humanidad. De la cruz surgen el altruismo y la generosidad más acendrados, así como una sincera solidaridad ofrecida a todos, sin imponer nada a nadie.

Las sociedades de tradición cristiana no deberían oponerse a la exposición pública de sus símbolos religiosos, en particular, en los lugares en los que se educa a los niños. De lo contrario, estas sociedades difícilmente podrán llegar a transmitir a las generaciones futuras su propia identidad y sus valores.

Ponerse en contra de los símbolos de los valores que modelan la historia y la cultura de un pueblo es dejarle indefenso ante otras ofertas culturales, no siempre  benéficas, y cegar las fuentes básicas de la ética y del derecho que se han mostrado fecundas en el reconocimiento, la promoción y la tutela de la dignidad de la persona.

Sólo en una Europa en la que sean respetadas a la vez la libertad religiosa de cada uno y las tradiciones de cada pueblo y nación, podrán desarrollarse relaciones adecuadas entre las religiones y los pueblos, en justicia y en libertad.


El día 13 de noviembre de 2008 finalizaba la 81 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana. Participaron, además de los obispos, laicos inmersos pastoralmente en la vida ordinaria de México. El documento final consta de 20 puntos que recogen las principales ideas reflexionadas en la Asamblea.  Publico en esta entrada los números 15 al 18 sobre la misión del laicado y sus campos preferentes de acción.

Estamos convencidos de que los fieles laicos no sólo son miembros de la Iglesia a título pleno, sino que constituyen una verdadera expresión sacramental del servicio de la Iglesia al mundo. En ocasiones, el clericalismo se ha extendido tanto en laicos como en clérigos, dificultando que la identidad laical sea realmente reivindicada y proyectada en todos los ámbitos de la vida social. Por esa razón dijimos en la Carta Pastoral “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”: “Los fieles laicos cumplen su vocación cristiana principalmente en las tareas seculares. Su colaboración en el ámbito intraeclesial, si bien es relevante, no debe suprimir aquello que constituye su misión propia y específica dentro de la sociedad y de la Iglesia… es moralmente inaceptable que un laico traicione tácita o explícitamente los valores del evangelio en la vida social, y más si posee una responsabilidad pública de cualquier índole… Más aún, los fieles laicos han de ver en la participación política un camino arduo pero privilegiado para su propia santificación. La actividad política no es para los laicos el único modo de cumplir con su vocación. Sin embargo, sí es parte constitutiva e irrenunciable de sus responsabilidades ante Dios y ante la Nación” (270-273).

Del mismo modo, descubrimos con preocupación, que tanto fieles laicos como sacerdotes, consagrados y consagradas requerimos de una formación más sólida que permita vivir una fe madura y realmente capaz de ser criterio iluminador y transformador de las realidades terrenas, de acuerdo con Cristo. A través de esta formación será posible afirmar la verdad sobre el hombre revelada en Cristo, no sólo en el orden teórico, sino fundamentalmente como principio permanente, como criterio de juicio y como inspiración real para la acción de los laicos. De este modo, será posible responder a los diversos desafíos políticos, económicos, culturales y de los medios de comunicación que tenemos en nuestro actual contexto, con un sentido de trascendencia y confianza en la acción del Espíritu, superando la visión parcial que ofrece el mundo globalizado.

Los laicos con gran autonomía y libertad, movidos por la fe en Jesucristo que ha querido quedarse en la historia a través de la Iglesia, deben desarrollar con creatividad nuevos y más eficientes métodos y formas de presencia cristiana en el mundo. Tenemos el ejemplo histórico de laicos como Anacleto González Flores y compañeros mártires laicos, que fueron en momentos muy difíciles, testigos insignes de la vida de fe llevada hasta sus últimas consecuencias. De igual manera, se necesitan nuevas y más eficientes formas de acompañamiento evangelizador de los laicos que transforman el mundo.

Dentro de la amplia gama de actividades y compromisos que los fieles laicos pueden realizar con entera libertad, urge un renovado y valiente compromiso en los siguientes ámbitos: – la promoción y defensa valiente y eficaz del reconocimiento del derecho a la vida, desde la fecundación hasta la muerte natural; – la promoción y defensa de la dignidad y vocación de la mujer en la sociedad y en la Iglesia; – el fortalecimiento de la familia basada en el matrimonio instituido por el Creador; – la promoción de un modelo educativo que construya personalidades maduras tanto en el ámbito de la fe como en el campo del desarrollo humano integral; – el compromiso solidario con todos, en especial, con los más pobres y excluidos de nuestra sociedad; – la formación en Doctrina Social de la Iglesia de los diversos agentes que participan en las actividades productivas; – la reconstrucción positiva de las relaciones entre fe y razón, entre cristianismo y cultura; – la promoción y defensa de los derechos humanos fundamentales, entre los cuales, el derecho a la libertad religiosa ocupa un lugar prioritario; – la formación de una nueva ciudadanía, más responsable, más participativa y más capaz de comprometerse activamente con la gestión del bien común.


El pasado 22 de marzo de 2010, la Conferencia Episcopal Española lanzaba una campaña juvenil en favor de la vida: “Es un tú en ti”, haciendo un juego homófono con el nombre corporativo de una conocida red social –Tuenti–. Han querido los obispos que el logo-emoticono de esta campaña recuerde el vientre de una madre y el rostro sonriente de su hijo:   ::>)

El Dios de Jesucristo es el Dios de la vida. No podemos permitir que algunos jueguen a ser Dios, que usurpen su lugar y decidan sobre la vida de los más indefensos: tanto al principio como al final de la vida. ¡Derecho a la vida! ¡Es mi vida… está en tus manos!

La Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha una nueva modalidad de la campaña de comunicación “¡Es mi vida!… Está en tus manos”, en esta ocasión con el lema “Es un tú en ti”, dirigida especialmente a los jóvenes.

La iniciativa se difundirá en las principales redes sociales y desarrolla, con otro formato y lenguaje, la campaña en favor del derecho a la vida de los que van a nacer, que puede verse actualmente en vallas publicitarias, carteles y dípticos, con motivo de la Jornada por la Vida del 25 de marzo.

La nueva modalidad adapta para un público juvenil los objetivos ya propuestos de seguir dando voz a los que van a nacer, para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentran en dificultades.

Ver la nota de la Oficina de Información de la CEE.

Web oficial: www.esuntuenti.com

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